Diagnóstico por imagen en odontología

Diagnóstico por imagen en odontología

Diagnóstico por imagen en odontología

La importancia de las imágenes en el diagnóstico, tratamiento y evolución de los tratamientos dentales es indiscutible.

Los avances tecnológicos nos permiten contar actualmente con sistemas digitales más precisos y seguros que ofrecen grandes ventajas para la planificación de los tratamientos y proporcionan diagnósticos mucho más precisos.

Las pruebas de diagnóstico por imagen son todas aquellas técnicas que utilizan aparatos electrónicos para observar el interior del cuerpo humano y buscar indicios (o confirmar) de la presencia de distintos trastornos médicos.

Algunas de estas pruebas tienen dosis bajas de radiación. Esto suele provocar cierto rechazo o miedo en los pacientes pero no representa ningún riesgo para la salud, pues la dosis es muy baja y el tiempo de exposición es ínfimo. Para llegar a tener algún problema habría que someterse diariamente a estas dosis durante mucho tiempo.

Por lo tanto, se trata de técnicas muy fiables y seguras para el paciente. Básicamente hay cuatro pruebas de diagnóstico por imagen: resonancia magnética, tomografía axial computarizada (TAC), CBCT y las famosas radiografías.

¿Qué diferencias hay entre ellas y cuándo se usan?

La resonancia magnética es un aparato en el que mediante un campo magnético permite obtener una imagen de los tejidos blandos de un paciente. Se llama tejido blando a todos aquellos componentes que no sean hueso. Con la resonancia también se puede ver el tejido óseo, pero no de una manera tan clara como con el TAC o el CBCT. La resonancia NO tiene radiación pero no se usa prácticamente en odontología porque nos interesa más ver el tejido óseo.

En cuanto a las pruebas en 3D vamos a hablar de las diferencias que existen entre CBCT y TAC.

Habitualmente se habla de TAC para referirnos a todas las pruebas de imagen 3D, y aunque ambas pruebas representan una imagen en tres dimensiones de la boca del paciente, existen diferencias entre ambas pruebas. La distinción más importante es la relativa a la dosis de radiación que el paciente recibe en una prueba y en otra. El CBCT emite una dosis de radiación mucho menor que la que se genera con el TAC dental.

Relacionado con la dosis de radiación, también influye el tiempo de exposición a los rayos X, siendo en el CBCT de 1 o 2 minutos dependiendo de la máquina. De hecho, es la relación calidad de la imagen-tiempo y dosis de exposición lo que hace mejor opción al CBCT.

¿Y las radiografías convencionales de toda la vida?

La radiografía convencional al igual que el TAC y el CBCT, utiliza un equipo de rayos X. La diferencia está en el funcionamiento del equipo de estas pruebas 3D y es que en su interior hay un tubo de rayos X que va rotando alrededor del paciente sacando continuamente imágenes. Después, estas imágenes son superpuestas y permiten obtener una imagen final tridimensional.

La radiografía convencional se basa en el mismo principio que el TAC y CBCT pero este procedimiento es más sencillo. En resumen, un TAC-CBCT es un conjunto de radiografías juntas para obtener una imagen tridimensional. Una radiografía es una sola imagen en 2 dimensiones.

¿En qué nos ayuda la radiología digital en 3D en odontología?

 La incorporación de imágenes 3D en odontología son de gran ayuda en todos los campos de la odontología y se utilizan entre otras cosas para:

  • Planificación de los casos de implantes.
  • Valoración de muelas del juicio.
  • Valoración de caninos incluídos.
  • Análisis de quistes y otras lesiones en el hueso del maxilar y/o mandíbula.
  • Problemas en los senos maxilares.
  • Ortodoncia en adultos.
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