Caninos incluidos

Cirugía Oral

El canino incluido en el paladar es un caso que suele darse con una frecuencia de alrededor del 1,7 % de la población.

La causa más frecuente es de origen genético. Normalmente en estos casos suele haber antecedentes familiares y puede asociarse a otras anomalías dentarias, como ausencia de dientes definitivos, a dientes pequeños, a dientes fuera de su ubicación natural, o a retrasos en la erupción de los dientes.

Diagnóstico:

En PerioCentrum disponemos de la tecnología radiográfica  para verificar dónde está ubicado, así como su relación con las raíces de los dientes vecinos.

Opciones de tratamiento:

Muchas veces es recomendable extraer el canino incluido del paladar. Un canino retenido en el hueso maxilar, con el tiempo, puede causar daño en las raíces de los dientes vecinos, y en algunos casos puede producir un quiste de retención. La opinión de un especialista con experiencia concreta en este tipo de situaciones puede ser crucial para tomar la decisión de tratamiento más adecuada para cada caso.

Colocación del canino en su lugar mediante tracción ortodóncica:

En niños, adolescentes y algunos pacientes adultos, la mejor opción terapéutica es la de colocar el canino definitivo en la arcada dental mediante tracción ortodóncica. Una vez hecho el estudio por parte del ortodontista, y valorada la viabilidad de la tracción del canino, un especialista en manejo de tejidos blandos (periodoncista) realizará la exposición quirúrgica. La exposición quirúrgica, también conocida como fenestración, se lleva a cabo  mediante una cirugía ambulatoria con anestesia local. Se practica una ventana sobre la mucosa (encía)  para acceder al esmalte del canino y  poder adherirle un aditamento con el que poder tirar o traccionar  de éste. La colocación de un canino en su arcada, en ausencia de otras alteraciones, suele requerir entre 12 y 24 meses de tratamiento, con independencia de la edad del paciente.

En aquellos casos en los que no sea posible traccionar del canino ortodonticamente podría estar indicada su extracción y la posterior rehabilitación mediante un implante dental. En muchas ocasiones, colocamos el implante dental el mismo día de la extracción y regeneramos el hueso alrededor del implante en la zona donde se encontraba ubicado, de esta forma, acortamos notablemente el tiempo que el paciente tiene que estar sin diente y además evitamos una segunda cirugía.