Cinco trucos para evitar el desagradable mal aliento y cuidar a su vez tus encías

Cinco trucos para evitar el desagradable mal aliento y cuidar a su vez tus encías

Cinco trucos para evitar el desagradable mal aliento y cuidar a su vez tus encías

La Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, SEPA, publica un contenido muy interesante relacionado con la halitosis.La sensación del mal aliento es una sensación muy molesta que causa en muchas personas problemas a la hora de comunicarse, generando mucha inseguridad y en algunos casos complejos que son perfectamente tratables por tu dentista de confianza.

Dentro de la sección “Cuida tus Encias”, Sepa propone 5 armas ‘infalibles’para luchar contra ese mal aliento.  La clave fundamental es una buena higiene bucodental y, para ello, tienes algunos aliados imprescindibles.

  • Cepillado de los dientes y de las encías después de cada comida. Ayuda a reducir la cantidad de bacterias y de sustratos, además de colaborar en la prevención de las dos enfermedades más importantes de la boca, la caries y las enfermedades periodontales. El cepillado adecuado debe prolongarse al menos 2 minutos, y se debe cepillar desde la encía hacia el diente.
  • Seda dental. Es fundamental para reducir tanto las bacterias como los sustratos, dado que la zona interdental es muy proclive a la acumulación de ambos, además de ser de difícil acceso. Usar la seda es sencillo, con un poco de instrucción por parte del dentista o higienista dental, y algo de práctica. Es recomendable usarla al menos una vez al día, normalmente antes de acostarse. También se pueden usar cepillitos interdentales, siempre que los espacios interdentales estén abiertos.
  • Limpiador o raspador lingual. Limpiar la lengua es fundamental, dado que es el lugar más importante en la producción de gases, especialmente en personas con la boca completamente sana. Se debe a que hay una gran acumulación de sustratos en su superficie, que es muy rugosa por la presencia de papilas. Y también hay una gran cantidad y variedad de bacterias. Los limpiadores linguales se deben usar con suavidad (con 2-3 pasadas cada vez que se emplean), normalmente dos veces al día. Su efecto de limpieza es limitado, dada la irregularidad de la superficie lingual, pero ayuda a disgregar los sustratos y, si se usa un colutorio a continuación, potencia el efecto del mismo
  • Colutorios. Además de reducir las bacterias, si tienen compuestos antisépticos, permiten disminuir la volatilización de los gases. La combinación en un colutorio de antisépticos (como la clorhexidina, que reduce la cantidad de bacterias), junto con sales de zinc (que evitan la volatilización), ha demostrado científicamente su eficacia en el  control de la halitosis, especialmente si se usa en forma de gargarismos para llegar lo más cerca de la faringe posible. Normalmente se usan dos veces al día, después de los cepillados del desayuno y de la cena.
  • Encías sanas. La gingivitis y la periodontitis son las causas más importantes de halitosis; por eso, es fundamental mantener las encías sanas o implementar un adecuado tratamiento si ya se sufre gingivitis o periodontitis (cuanto más precoz sea el diagnóstico, más sencillo y efectivo será el tratamiento). También se deben de controlar otras patologías como las caries.

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