Encías Sangrantes: Causas, diagnóstico y cuando acudir al periodoncista.
Las encías sangrantes son un problema bastante común y, aunque a veces se consideran algo “normal”, en realidad suelen ser una señal de que algo no va bien en la salud bucal.
¿Por qué sangran las encías?
La causa más frecuente es la acumulación de placa bacteriana (una capa pegajosa de bacterias) en los dientes y encías. Cuando no se elimina bien con el cepillado y el uso de métodos de higiene interdental como la seda y los cepillos interproximales, puede provocar inflamación de las encías, lo que se conoce como gingivitis.
Otras causas posibles incluyen:
- Cepillado demasiado fuerte o con un cepillo inadecuado
- Cambios hormonales (embarazo, menstruación)
- Algunas enfermedades generales o medicamentos (antihipertensivos, antiepilécticos…)
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza el dentista mediante una exploración clínica. Revisará si las encías están inflamadas, enrojecidas o sangran con facilidad. También puede medir el espacio entre el diente y la encía (llamado “bolsa periodontal”) para detectar si hay una enfermedad más avanzada, como la periodontitis. En algunos casos, se pueden hacer radiografías para evaluar el estado del hueso que sostiene los dientes. Aunque en realidad el primero en diagnosticarla es el/la paciente, ya que observará sangre al enjuagarse tras el cepillado, si observas sangrado habitualmente tras cepillarte, este es sin duda un signo de alarma que nos indica que está ocurriendo un problema.
¿Cuándo hay que acudir a un periodoncista?
Un periodoncista es el especialista en encías. Es recomendable acudir cuando:
- El sangrado es frecuente o no mejora con una buena higiene
- Las encías están muy inflamadas, duelen o se retraen (se “encogen”)
- Hay mal aliento persistente
- Se nota movilidad en los dientes
- El dentista general detecta signos de enfermedad periodontal avanzada
En resumen
El sangrado de encías no debe ignorarse. En la mayoría de los casos es reversible si se trata a tiempo con una buena higiene y una limpieza dental profesional. Si el problema persiste, acudir a un especialista puede evitar complicaciones mayores y ayudar a mantener una boca sana.
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